EL ARTE DE LA VERGUENZA

24 Jul

 

Blasfémina

 

Por María Ximena Pineda

Salir a las calles de Bogotá es contemplar el más decadente espectáculo de la pobreza y el rebusque maquillado como arte callejero. En un semáforo hay un indigente disfrazado de saltimbanqui, en el otro una pésima imitación de mimo que avergonzaría hasta al pariente más lejano de Marcel Marceau. Los buses urbanos están plagados de atracadores que se auto denominan raperos, a quienes les damos plata en agradecimiento de que no nos ataquen con un puñal apenas nos bajemos de la buseta.

Hace unas semanas, después de que Mariana Pajón ganara la medalla de oro en los Juegos Olímpicos, un indigente lucía una medalla de oro sin ninguna gracia, más bien con una cara de hampón de esas que no le tienen miedo a la muerte porque no tienen nada qué perder, sonreía amenazante a través de las ventanas de los carros para que le dieran plata.

Es increíble la falta de talento de estos raponeros del arte que a diario nos amenazan. Ni siquiera tienen creatividad para inventarse un cuento verosímil y más divertido. Hay tipos que llevan más de dos años subiéndose a los buses con la misma historia pretendiendo descaradamente que les sigan dando plata, ya sea para la mujer que está moribunda en el hospital o para el entierro de la mamá que se muere cada ocho días de una enfermedad diferente.

El rebusque en Bogotá es cada vez más un escenario de pillos, ladrones y mentirosos sin ningún talento, ni siquiera para robar. Desde el saludo hasta la despedida nos recuerdan que solamente por tener cara de gente decente tenemos que darles una cuota por evitarnos un atraco a mano armada, lo cual es alarmante en un país donde un celular vale más que una vida humana.

Estos “artistas” urbanos que nos atacan a diario en las esquinas, semáforos y buses son la materialización de una ciudad caótica, violenta y pobre. No mendigan, intimidan. No producen pesar sino terror. No despiertan placer con sus improvisaciones y números sino vergüenza. Tienen en la mirada la ira y el resentimiento que produce el abandono.

Hoy, un tipejo se subió a la buseta a pedirnos plata porque sabía inglés y con total descaro se atrevió a decir algunas inentendibles frases para demostrarnos su falso bilingüismo, nadie quiso darle un peso por lo que tuvimos que soportar sus insultos y amenazas. Tuve miedo de que tomara represalias con los usuarios de otro bus por nuestra poca generosidad.

Aquí cualquier cosa es un motivo para mendigar, cualquier cosa es considerada arte por estos Robin Hoods del puñal y la patecabra. Cualquier cosa les da el poder y la seguridad para pedirnos una vacuna contra el abandono, la injusticia, el olvido. Es cierto, Bogotá es una cápsula en medio de un país en guerra. Quienes vivimos en la capital no tenemos ni idea de lo que a diario se respira en la verdadera Colombia, la que parece quedar siempre en medio de un fuego cruzado y letal.

Así pues, tal vez estos vergonzosos exponentes del arte urbano sean el recuerdo imborrable de nuestra trágica realidad. Sus alaridos destemplados a ritmo de hip hop, su atroces números como payasos, imitadores, cantantes; sus mediocres papeles como víctimas o su miedosa mirada que nos cobra la apatía de congresistas, senadores, ministros, gobernantes… de la nación entera; no son más que la piedra en el zapato que no nos deja caminar medio centímetro sin recordarnos que eso es nuestro país: el rebusque, la delincuencia, la mentira, la muerte acechante, la tristeza, la soledad. Si las leyes de la compensación son reales, estos hampones que nos convierten en mecenas están destinados a recordarnos día a día que debemos avergonzarnos de la tragedia colombiana, que es de todos, incluso de los que vivimos blindados en la capital.

opinion@cartelurbano.com 

 

Este es un espacio de expresión libre e independiente que refleja exclusivamente los puntos de vista de los autores y no compromete el pensamiento ni la opinión de Cartel Media S.A.S.

 

Randle McMurphy · Universidad Nacional de Colombia

uish! esto es una columna de opinión en serio? varias cosas: 1. el punto de vista de la escritora supone una clase social que se entiende “fuera de la pobreza”; 2. no contenta con ello, aprovecha esa posición para atacar unilateralmente a las personas en condiciones económicas precarias; 3. desconoce por completo la escena de hip hop colombiana (muchos artistas tienen como sustento el cantar en los medios de transporte ya que sus producciones no les dan para tanto por culpa de la mercantilización de la cultura tributaria de los medios privados y masivos de la información); 4. promueve una estigamitización social y un discurso de odio y miedo contra gran número de la población pobre de la ciudad; 5. desconoce por completo las condiciones socioeconómicas del país… esta mujer no debe saber qué se siente el tener hambre.. y 6. no tiene ninguna gracia literaria, son comentarios cuyo único puente argumental es la “hamponería”, sin insistir en su significado…. el ARTE DE LA VERGÜENZA es lo que ella acaba de presentarnos, no con su tema sino con su opinión como tal.
Arturo Suárez Acero · Trabaja en Escuela de Justicia Comunitaria de la Universidad Nacional de Colombia

Estoy plenamente de acuerdo con usted Adolfo… sólo quiero agregar una consideración: Hay una cosa que sí es cierta (pero que no aborda esta María Ximena Pineda) y es que en Bogotá la pobreza deja de ser una forma de violencia estructural para convertirse en un escenario folclórico… y eso hace que la exclusión se vele tras la forma discursiva del “rebusque”, y de ese modo, la miseria se naturalice, se vea como parte del paisaje capitalino y, desde luego, se prolongue en un círculo vicioso.
Andrés Galvis · Bogotá

Al contrario Andres Felipe: creo que sale a la calle mucho más de lo que quisiera. Lamenta tener que pasar por un barrio miserable como debe considerar a Chapinero y jamás habrá pisado una calle más allá de la 72 y la autopista. Pasa siempre encerrada en su buseta mirando aterrada por la ventana sin comprender cómo puede existir gente más aborrecible que aquella que allí transita. Deja de mirar por la ventana y reprime un grito de shock al ver que un Rapero se sube a cantar esa música que detesta. Esconde la mirada y arroja el celular entre sus senos para que no se lo roben mientras se arrincona horrorizada junto a la ventana. Más de una vez habrá recibido un piropo soez sin ser capaz de devolverlo con la dignidad de una mirada severa; segura de que, si así lo hiciera, significaría de seguro terminar violada en un potrero. Esta es la clase de gente que la clase política ha criado: ve problemas por doquier y desearía eliminarlos con una tecla, pero se refugia en su ego y arrogancia, renegando por el rencor y la angustia de haber tenido que existir en semejante infierno. Éste sí es un arte que da vergüenza…
Deiby Galvis Estupiñan

No, es increíble la posición de esa vieja, en pocas palabras dice que la marginalidad y la exclusión son un estilo de vida ligado a la delincuencia, y reducciones al absurdo como las que hace esta “seudoopinadora” son la clase de mentalidad que mantiene las tensiones de violencia en el país, porque supone que hay una clase elegida que tiene el don de salvar a ese vulgo que daña la belleza de la sociedad.
En conclusión la peor columna de opinión que he leído en los últimos años.
Randle McMurphy · Universidad Nacional de Colombia

si bien es cierto, lo contado columnista implica a las expresiones artísticas callejeras (independientemente de la calidad, pues para ella parece que todo es un asco y todo es delincuencia disfrazada, incluyendo a Santiago García -sin ofender-) el debate es más complejo y tiene que ver con la idea de que en la sociedad colombiana existen personas con cierta categoría que les da el derecho de despotricar contra los otros, al punto que les estorban como “piedra en el zapato”, argumento que justifica a la mal llamada limpieza social … por eso es tan grave.
Filosofía Activa · Miembro (cooperador) en Nueva Acrópolis Bogotá SEDE NORTE

Pues más allá de estar de acuerdo con este comentario (al polémico artículo), bien por lo del seudónimo: “Randle McMurphy”, …muy apropiado. Recomendable es que estudiemos este humano personaje (como humanos que somos) por lo arquetípico que es él “en nosotros” y “nuestra relación con la sociedad”…

¿Quiénes somos los enajenados mentales, los de afuera o los de adentro?

Video:
QUIRÓN y “Alguien Voló sobre el Nido del Cuco”(14min)

“Una obra sobre la libertad y una crítica a la sociedad muy vigente”

Véase también esta reseña de la Película (una verdadera Joya del cine)
https://docs.google.com/open?id=0B_jT_bx8LbG-a0syMk9iaktPMlU

Fuente: http://www.libros.ciberanika.com. Ficha realizada por Dan Michel. Comentario de Edgar Salazar.

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