Diferencias Entre Ahorro e Inversión

8 Jul

Una inversión consiste en utilizar el dinero ahorrado para generar más dinero en el futuro, asumiendo cierto nivel de riesgo. es más con- veniente ser un inversionista que un ahorrante.

DIFERENCIAS ENTRE AHORRO E INVERSIÓN
El ahorro es la porción del ingreso disponible que no se consume de forma inmediata, o sea, que se “guarda” sin riesgo, para consumir en el futuro. Por otro lado, una inversión consiste en utilizar el dinero ahorrado para generar más dinero en el futuro, asumiendo cierto nivel de riesgo. La diferencia puede ser sutil, pero a continuación le mostraremos porqué es más conveniente ser un inversionista en vez de un ahorrante.

¿Por qué ahorrar?
Ahorrar nos permite alcanzar en el futuro niveles de gasto superiores a nuestro ingreso. Por ejemplo, financiar gastos extraordinarios como la compra de un electrodoméstico, salir de vacaciones o solventar algún imprevisto. También nos permite mantener nuestro nivel normal de gastos durante un periodo de menores ingresos, como por ejemplo durante un desempleo, una enfermedad o durante nuestra jubilación.

¿Por qué invertir?
Cada periodo en el cual nuestros ingresos son mayores a nuestros gastos, aumentamos nuestro ahorro total. Sin embargo, nuestro dinero está simplemente “descansando” mientras se acumula. La forma de poner nuestro dinero a “trabajar” es invirtiendo. Invertir consiste en entregar nuestros ahorros a otras personas para que lo utilicen, con la esperanza de que en el futuro nos restituyan más de lo que les entregamos, permitiéndonos obtener una ganancia o retorno. De esta forma, invertimos para que nuestro dinero “trabaje” y genere más dinero, asumiendo cierto nivel de riesgo. Hacemos mención al riesgo ya que la mayoría de las inversiones no poseen una rentabilidad garantizada, y existe la posibilidad de que el retorno sea mayor o menor al esperado, e incluso que sea negativo.

¿Qué tan riesgoso es invertir?
Depende. Existe una amplia gama instrumentos de inversión (formas de invertir) y con distinto nivel de riesgo esperado, por lo que cada persona puede decidir cuánto riesgo desea tomar, según sus necesidades y preferencias. Los instrumentos de menor riesgo consisten en cuentas de ahorro y depósitos a la vista reajustables en U.F. ya que el capital (el dinero invertido) está asegurado por la Garantía Estatal a los Depósitos. En general, estos instrumentos ofrecen una baja rentabilidad, pero a cambio entregan certeza en sus pagos y flexibilidad de retiros. Otros instrumentos que poseen bajo riesgo son los depósitos a plazo, los cuales poseen una mayor rentabilidad, pero exigen mantener la inversión por un periodo de tiempo predeterminado. En caso de retirar la inversión de forma anticipada, se puede incurrir en multas o perder la rentabilidad generada, dependiendo de las condiciones ofrecidas por la institución en la cual se realizó el depósito. Estos son sólo dos ejemplos de instrumentos de muy bajo riesgo que se encuentran disponibles en el mercado y que permiten multiplicar nuestros ahorros. En la próxima edición se presentarán en detalle las características de los instrumentos de inversión más comunes.
¿Cómo decidir cuánto ahorrar e invertir?
El primer paso es determinar cuáles son las posibilidades actuales de ahorro, a partir de una planificación financiera que permita identificar nuestros niveles de ingresos y egresos normales. Podremos ahorrar cuando nuestros ingresos sean mayores a nuestros egresos. Esta cifra nos permitirá tener un punto de partida para definir nuestra capacidad de ahorro real.

El segundo paso es definir el objetivo de nuestro ahorro, o nuestras metas financieras. Estas corresponden al gasto futuro que deseamos financiar con nuestros ahorros. Las metas financieras más comunes son: gastos programados que se encuentran
fuera del presupuesto normal (vacaciones, electrodomésticos, pie de un vehículo o inmueble, prepago de deudas), gastos imprevistos (enfermedades, reparaciones) y como complemento durante periodos de menores ingresos (cesantía, jubilación, etc.).

Para cada meta, debemos identificar cuánto dinero requerimos y cuanto plazo disponemos para obtenerlo.
El tercer paso implica optimizar nuestros ahorros, poniéndolos a “trabajar”. Recordemos que al ahorrar, nuestro dinero está descansando y sólo aumenta por acumulación a medida que ahorramos más. Al invertir, podemos obtener una rentabilidad adicional según el nivel de riesgo que estamos dispuestos a tomar. Las inversiones de bajo riesgo generalmente ofrecen una menor rentabilidad, mientras que aquellas de mayor riesgo, permiten obtener, en promedio, una rentabilidad mayor.

Como cuarto paso, debemos evaluar la consistencia entre nuestra capacidad de ahorro e inversión y nuestras metas financieras. En caso de que nuestros ahorros no sean los suficientes para cumplir nuestros objetivos, debemos modificar nuestro plan financiero para:

• Aumentar nuestros ahorros (reduciendo los gastos o aumentando los ingresos).
• Evaluar si estamos dispuestos a tomar más riesgo con nuestras inversiones, con la esperanza de obtener una mayor rentabilidad.
• Aumentar el plazo en el cual queremos alcanzar las metas financieras.
• Disminuir las metas financieras.
Finalmente, el último paso es cumplir nuestra planificación, ahorrando según nuestro presupuesto e invirtiendo acorde a nuestro nivel de riesgo aceptado. Si se cumplen las expectativas de rentabilidad, podremos alcanzar nuestras metas financieras.
Recomendaciones para el ahorro:
• Realizar una planificación financiera y presupuesto.
• Cumplir su presupuesto, absteniéndose de compras impulsivas o innecesarias.
• Destinar mensualmente cierto monto para ahorro antes de realizar sus gastos. La mayoría de las instituciones financieras ofrecen servicios de descuento automático. Esto le permite reducir el dinero disponible para gastos no programados.
• Aumentar los ingresos a través de inversiones.
• Evitar gastos que generan mayores gastos (por ejemplo, adquirir un vehículo no sólo involucra pagar el costo
del automóvil, sino que también patentes, permisos, combustible, seguros, mantenciones, etc.).
• Mantener un endeudamiento responsable y para ello:

– Analice el costo final total (considerando los intereses, costos de administración, costos de facturación, etc.) antes de tomar un crédito.
– No se endeude por más de lo que puede pagar.
– Pague primero sus deudas con costo final más alto.
– Consolide sus deudas en aquella institución con el menor costo final.

http://www.emol.com/educacion/programas/educacion-financiera/tema-central.html

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