Minueto sobre el orgasmo

3 Oct
Escrito por Elia Martínez-Rodarte

Primer compás: El órgano de los protestantes.

El orgasmo es un habitante eterno del abstracto.

En las representaciones sexuales o eróticas siempre se privilegia la acción del fornicio en todas sus variantes y durante todo este proceso frenético, siempre se olvida que lo que todos ansiamos es un orgasmo. Una palabra tabuada, estadio secreto y diverso en nuestros dentros.

El orgasmo es único para cada persona y es el copo de nieve del sexo. Hay diferentes formas, sensaciones, parejas, fantasías, objetos, locaciones para vivirlo y respirarlo.
Es un acto de fe o es un suspiro, es el resumen de nuestra buena humanidad volcándonos en el placer por el placer mismo.

Orgasmo pertenece a uno de esos respetables grupos de vocablos que son como kamikazes dentro de las conversaciones. Alguien menciona la palabra orgasmo en cualquier corrillo y más nos vale que sea -orgasmo- acompañado de otras palabras que lo denominen como orgasmo de sabor u otros sinsentidos ñoñamente eufemísticos.
Nos hemos reunido hoy para hablar de sexo y literatura, pero quizás la palabra que hace alianza perfecta en los dos vocablos anteriores es orgasmo.

Éste es fundacional, violento y a la vez apacentador como la música lo es. Es un momento creacional.

Incluso la plenitud creativa de este momento en que estamos en comunión absoluta con nosotros es como el orgasmo. Como un acto de Dios. Como en esos instantes en que sentimos odio profundo. Vibrantemente doloroso. Explosivo, como se espera del lugar común para calificarlo.

Orgasmo no es una palabra que se nombre de continuo. Ni si quiera en la literatura salta a cada momento por el riesgo inmenso de poner orgasmo y se escuche burdo o pornográfico.

Quien escribe se cuida mucho de describir su propia definición de sensaciones de orgasmo, de su particular muerte chiquita que ha quedado grabada en su referente hecho de, espero, algunos orgasmo o algo que se le pareciese. Quizás sólo los pornógrafos lo nombran de frente.

Cada quien habla del orgasmo de cómo le fue en el fornicio y si se abstiene de asumir el cliché del ohh-ahh del fingimiento sobre todo en el caso de las mujeres, se podrá ser honesto y aceptar que su grito orgásmico sonó como un mugido o que justo en el momento cuando el orgasmo se expandía sobre sí mismo, también brotó la flatulencia, como el hip hip hurra de quién no fue invitado a la fiesta, pero lo vio todo por la ventana trasera.

Más allá de su ricura, orgasmo podría ser la palabra que cuente con más significantes así como almas en este mundo.

Cuando uno lo materializa al nombrarlo o pensarlo las posibilidades se vuelven infinitas. Entonces verá en su mente diversas cosas: muchos se recordarán nombrando compulsivamente a Dios cuando se vienen.

Otros comprenderán porque se dice: me vengo en el momento.

Juan Gelman lo dice preciosamente en su poema Bellezas: “…y esos cuerpos ¿no han venido para irse acaso dejando un tránsito que nadie recorrerá sino ellos que ardieron o arden como un perro mirando el domingo bajo el avión lento de Venus y demás planetas en pura consumación?”

Ciertamente cuando uno se viene, se va.

El filósofo Jack MacLaughlin argumentó en sus Cahiers du sesse que existe un lugar al que las mujeres se trasladan cuando experimentan el orgasmo; éste corresponde a un estado etéreo en el cual el hombre debe aprovechar para pedirle tres deseos. Ella accederá a dichas peticiones durante el trance.

Así sucedió con Dánae, quien tuvo el mejor orgasmo de su existencia gracias a la lluvia de oro que le cayó encima. Era Zeus preñándola de Perseo y consiguiendo más allá de los tres deseos planteados por McLaughlin.

En su etimología el término orgasmo es espantoso. De la raíz indoeuropea uerg (trabajo) que también quiere decir hinchar. Usado más como terminajo de labor se asocia con organización, órgano -como instrumento de trabajo y como parte de varón-, y por supuesto, orgía, palabra más afín y divertida al campo semántico de orgasmo.
Una etimología desafortunada que alude a puras situaciones terrenales y no al goce sensorial y espiritual que conlleva.

Ni siquiera es como la etimología tan florida de masturbarse, manu strupare, violarse a sí mismo, molesting himself como lo dice la rígida expresión en inglés. Farse la siga, en italiano, qué bello. Orgasmo suena, y para algunos quizás así es, como lo define el abuelito de Ángeles Mastretta en un texto que la autora escribe para la antología de ensayos eróticos La lujuria perpetua:

“Sergio, ¿qué es un orgasmo?”
(Pregunta la abuela de Mastretta a su marido).
“Un orgasmo, mi querida María Luisa, dijo el abuelo, es un órgano alemán que tocaban los protestantes”.

Segundo compás: ¡Qué feo es fingir!

Algunos pueblos africanos y asiáticos de origen musulmán insisten en que las mujeres sean mutiladas de su clítoris para que no sientan placer. El orgasmo en muchos sentidos está proscrito y penado en las letras chiquitas del contrato matrimonial de la iglesia católica y en los usos y costumbres de muchas partes del planeta.

Está en la normatividad eclesiástica que debemos sostener a la especie reproduciéndonos, pero nadie habló de sentir rico. Sin permitir que el espíritu de Gertrude Stein me posea puedo asegurar que tras este tufo machista del pleistoceno, el que insiste en bloquear el placer femenino, éste prevalece porque cada generación aprende a masturbarse cada vez más temprano y porque la palabra orgasmo ya aparece desde hace mucho en la revista Cosmopolitan.

Pero al orgasmo no se le deja de controlar:

O al menos, se le quiere regular, moderar o tasar.
“Las mujeres podrán engañar a sus parejas cuando fingen el orgasmo, pero un escáner cerebral revelará la verdad, según un grupo de investigadores.
“Los expertos de la Universidad de Groningen, en Holanda, han usado esos lectores para mostrar que durante el orgasmo diferentes áreas del cerebro son estimuladas, pero éstas no se activan cuando la mujer finge…Los investigadores también hallaron que la corteza cerebral, que está relacionada con la conciencia, está activa durante un orgasmo falso, pero no durante los verdaderos”.

Si este aparato se llegara a comercializar y hacerse de uso común nos arrebatarían a las mujeres la última trinchera que utilizamos para el apuntalamiento del ego masculino.
¿Qué haremos cuando ya no podamos fingir? Habrá, seguramente, muchos hombres infelices.

Pero el orgasmo en algunos sitios del mundo tiene a la ley de su parte. Ha poco en Ecuador se ha presentado una iniciativa de ley que llevaría la satisfacción del placer femenino a rango constitucional: si el marido no fornica bien a su pareja femenina entonces correría con la suerte de ser demandado.

La diputada del partido del gobierno, María Soledad Vela escribió una página controvertida en las leyes ecuatorianas ya que la iniciativa promueve una vida sexual satisfactoria para las damas o de lo contrario poseen la facultad de demandar al mal follador.
Me congelo en este momento y pienso en esa hermosa utopía: si una ley de esa magnitud fuese aprobada en este país en dado caso que se pudiesen poner de acuerdo nuestr@s legislador@es ¿nos garantiza orgasmos?

La polémica sobre una ley que permita a una mujer demandar a un hombre porque se la folla mal me encanta, pero es inviable por los factores técnicos. Pasaron por alto de que ningún diputado iba a aprobar una ley que le permitiese a sus propias esposas demandarlos. Sería ilógico.

Ha unos tres años me entrevistaron sobre el orgasmo en un programa de radio por internet de España. Los congregad@s hablamos sobre la importancia y celebración del orgasmo, el cual por cierto, se festeja el 31 de julio.
La locutora en su español vertiginoso de castañuelas me entrevistó a mí junto con el concejal de la ciudad de Esperantina en Brasil, Arimateio Dantas. Habló sobre una ley que recientemente se aprobó en ese municipio brasileño del estado Piauí.

La ley del orgasmo fue aprobada en Esperantina con la finalidad de que sus 35 mil habitantes encuentren mejores formas de desempeño sexual. Es preciso que los hombres se esfuercen en lograr el clímax de sus mujeres durante el fornicio, ya que según un estudio de la Universidad de Piauí, un escaso 28.7 por ciento de las mujeres de esa localidad llegaba al punto final.

Esto no sería significativo de no ser porque en los últimos años se estaban multiplicando de forma alarmante las separaciones y los divorcios.
Los miembros del ayuntamiento de Esperantina supusieron que un exhorto al mejoramiento de la vida sexual podría traer más felicidad y gozo a tod@s aquell@s buen@s personas. Ergo menos rupturas matrimoniales.
El orgasmo en su dualidad de placer y flecha de San Sebastián, produce también dolor en algunas mujeres.

Existe un desorden llamado -Síndrome de Excitación Sexual Permanente que detona orgasmos en serie en los dentros de las señoras que lo padecen.
¿Qué se sentirá?, ¿cuántos orgasmos experimentará una mujer antes de volverse loca o morir?, ¿en qué momento el placer se vuelve una tortura?
Una quisiera que durara para siempre el goce. Pero es de esos deseos peregrinos que uno formula en la inconciencia, porque un orgasmo continuo equivale a vivir en una licuadora en funcionamiento permanente.

Las señoras que padecen este síndrome viven en una constante congestión vaginal y pulsación excitada según el artículo de Carey Goldberg de The New York Times. La razón por la que adquieren este padecimiento es muy diversa. Malformaciones del clítoris, medicamentos que han alterado sus funciones fisiológicas. Las causas son de origen nervioso la mayoría de las veces.

Curiosamente en sexo en pareja a estas mujeres les resulta difícil alcanzar un orgasmo pleno.
Fernando Savater se lamentaba que las eyaculaciones masculinas estaban absolutamente supeditadas hacia la reproducción de la especie.
En el pecado estaba la penitencia. Por cada espasmo eyaculatorio, un ejército de potenciales humanos.
Pero el orgasmo femenino también se encuentra supeditado a la especie: los estudios revelan que el clímax facilita a los espermatozoides el ascenso por el cuello del útero, sostiene María Teresa Urbina, directora del Laboratorio de Fecundación in Vitro de Unifertes.
Por ello aconsejan que la pareja trate de lograr todos los orgasmos posibles cuando intentan concebir.
Es más, gozar de múltiples orgasmos aumenta la probabilidad de que los espermatozoides lleguen al óvulo.

Sólo después de 12 meses disfrutando sus orgasmos, si no ha logrado embarazarse, es cuando la Organización Mundial de la Salud y la Red Latinoamericana de Reproducción Asistida le recomiendan buscar ayuda en un centro de fertilidad acreditado, enfatizó la directora Urbina.
Paradójicamente, las mujeres que sufren algún trastorno de la fecundidad desean tanto un bebé, que el sexo se convierte sólo en el medio para lograrlo, y se olvidan de sentir placer.

La funcionaria invita al respetable público a concebir a sus hijos mediante orgasmos.
“En el instante de la culminación de la relación sexual”, describe Urbina, “el corazón se acelera, la presión sanguínea se incrementa, la respiración se vuelve jadeante, la piel se ruboriza, los tejidos se inflaman con sangre, cambia la expresión de la cara, los músculos se tensan y se experimentan contracciones y expansiones. Es, en suma, una experiencia poderosa que involucra al cuerpo y a la mente, de la que nadie en su sano juicio debería”. privarse.

 Tercer compás: Ars poética, orgasmo de autor.

Para Davíd fue muy difícil llegar corriendo hasta esa esquina, desde la puerta de la secundaria más diez cuadras de camino. Él y Clara corrieron tomados de la mano huyendo de nadie: sólo por correr. Lo ahogaba la falta de aire: estaba más excitado que con cansancio. Nunca había sostenido la mano de una niña tanto tiempo en la suya.

-Ella me hacía sentir algo que ni siquiera sabía que me gustaba sentir, sólo me dejaba llevar…
En la esquina Clara revisó las calles: no se veía que su mamá apareciese por ninguna de ellas de vuelta de algún mandado como siempre ocurría a esa hora. Hoy estaba decidida a que Davíd la besara: ya llevaban una semana de novios.
Davíd es guapo, fuerte y juega en la categoría peje de los Vaqueros, ¡acaban de ser campeones!: motivo más que obvio para que me guste.
La esquina estaba salva como todos los entrecruces en donde ocurren los conjuros, los milagros y los choques.
Ya te encaminé, me voy a agarrar la avenida. Te llamo al rato, después del entrenamiento, ¿va?
Clara sabía que algo iba a suceder. Las mujeres siempre lo saben. Ellos lo temen.
Si como quieras, yo estaré aquí después de la clase de inglés.
Davíd se adelantó hacia Clara, como un niño que da sus primeros pasos. Terminó con todo su cuerpo incrustándose en el de ella, empujándola sin querer hacia la pared.
Clara quedó con el rostro pegado al de David, su labio superior encima del inferior de él.
¡Nos estamos besando por fin! Pero, ¡me orino!
Una erección nueva e implacable se posicionó en todo Davíd. Sentía que las piernas…Temblaban. Jadeaba sobre una mejilla entibiada por el rubor de Clara. Jadeando. Ambos. Las bocas juntas y abiertas sin lenguas intrusas. Peces fuera del agua ajustándose al rigor de la sobrevivencia.
Me la tuve que jalar llegando a la casa, sentí que me moría, luego de nuevo y otra vez, porque me duele a veces, algo va a reventar, o reviento yo…
Davíd se separó de Clara lentamente, los ojos cerrados de ambos, conservando la memoria de ese toque de labios, de la humedad en la parte interna de sus muslos, de la erección transmutada en agua, de la esquina y la tarde y la carrera desde la escuela…
Mensa, me besó Davíd, o eso creo…cómo crees tengo trece ay…se acercó a mí, medio se cayó, y juntamos la boca…claro que fue un beso…lo más raro, es que cuando nos besamos o lo que sea, sentí que me hacía…Como si el tiempo hubiera quedado suspendido, quedó recostado sobre mi, después el besito y luego sentí que se me iba la fuerza y me volvía…

(Texto leído en el XIII Encuentro Internacional de Escritores celebrado en Monterrey, N.L., en octubre de 2008)

(Imágenes tomadas de Internet / Derechos reservados por el autor)

*´¨)
¸.•´¸.•*´¨) ¸.•*¨)
(¸.•´ (¸.•` ¤ This is a reblog. Visit the original post here: Link

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

semioticaparatodos

Estudiando los significados sociales

Compañeros del Emprendimiento

Reflexiones sobre emprendimiento, innovación y competitividad

%d bloggers like this: