Así se hará el mercado en el 2031

1 Oct
Se espera que las compras sean enviadas a domicilio y que los productos no estén en las góndolas.
Foto: Archivo Portafolio.co

Se espera que las compras sean enviadas a domicilio y que los productos no estén en las góndolas. 

Aunque la tecnología tendrá muchas más aplicaciones, la realidad es que la atención al cliente la harán personas y no máquinas.

Caminando por una góndola del tecnomercado en el 2031 en Colombia, mientras que con mi dispositivo móvil escogía los productos que yo necesitaba y definía cuáles de los que quería podría comprar, recordaba cómo era todo antes.

Esta tienda era algo diferente a la que recordaba de cuando nacieron mis hijos: la estructura era muy parecida a la de cualquier supermercado de comienzo del siglo, con lineales, caras de productos, promociones, descuentos e impulsadoras, pero con la diferencia de que en realidad ningún producto estaba allí, sólo sus imágenes para ser escogidas con los precios del momento y la cantidad de productos que se pueden comprar por person.

Así la limitación de ciertas cosas por escasez, regulación ambiental, normas de consumo saludable en grasas, azúcares y preservantes que sólo permitían comprar por persona cierta cantidad al mes para asegurar su buena condición física, era sólo la muestra de las decisiones que se debieron tomar en el camino para controlar un mercado desbocado que causaba serios problemas de salud y por ende grandes costos públicos, en adición a desbalances macroeconómicos en empleo y balanza comercial por al integración con Asia y el Magreb.

El mercado me llegará al apartamento en media hora (gracias a que pagué por el domicilio) y no lo llevaré en mi carro, y así podré ocupar este tiempo en hacer otras cosas, como ir a ver cine con mis nietos.

Lo que compro se descuenta de mi cuenta bancaria, que afortunadamente no sólo tiene tasa de usura para créditos, sino tasa mínima de rentabilidad, y que me permite comprar en cualquier lugar, ya que la bancarización el país ha llegado a casi el 80 por ciento de los mayores de edad, con problemas en algunas zonas rurales, como le ocurrió a la señal celular a final del siglo pasado.

Mis ingresos se fundamentan de tres fuentes principales: mi trabajo en servicios de consultoría y asesoría en el mercado, porque el empleo fabril, de construcción y agrícola se ha vuelto costoso y está altamente sistematizado, y como muchos trabajo en servicios, donde el servicio al cliente es básicamente lo que en el 2000 se denominaba mano de obra no calificada, que hoy es mano de obra calificada ocupable; mi segundo ingreso son los rendimientos de las acciones de las empresas que comenzaron la democratización de patrimonio de comienzos de siglo, que hoy no sólo son rentables, sino parte fundamental del ingreso de la clase media; finalmente mi ingreso ciudadano, que es un ‘sueldo’ que paga el Estado a todos los ciudadanos (financiado con una carga impositiva que supera el 30 por ciento) con el fin de lograr ser más efectivo con los subsidios y aportar libertad a las personas, ya que muchos de los esquemas subsidiarios fallaron por otorgar soluciones puntuales, pero en un sentido monopólico de consumo.

Realmente, pensar qué pasará en 20 años es algo complicado, porque es imposible conocer muchas cosas que sin duda cambiarán el ritmo del mercado, pero hay cosas que ya se anticipan muy probables, como una mayor integración de mercados, una fuerte legislación laboral, el choque de los problemas pensionales en el continente, pero más aún el reino del consumidor.

Toda la legislación que hoy se está gestando para proteger al consumidor terminará en el reconocimiento como el nuevo rol del ciudadano, donde en el acto de la compra y el consumo se ejecuten los derechos y deberes de las personas; y esto será la semilla fundamental de lo que nos viene cuando hagamos mercado en 2031.

En ese año China será la mayor economía del mundo, pero Estados Unidos tendrá el ingreso per cápita más alto del planeta; la mayoría de la producción industrial estará concentrada en India y el Magreb, porque aún son países con buenas tasas de natalidad y con una población en edad de trabajar importante para el tema fabril. Europa mira el mundo con un promedio de edad que superará los 40 años y con serios problemas de natalidad que serán solucionados copiando el esquema de migración controlada y calificada.

El mundo estará concentrado en la prestación de servicios, porque al final se comprendió que la atención a las personas la deben hacer personas y este será el verdadero umbral de la ola del conocimiento, porque las relaciones humanas reconocerán lo que pasó al comienzo: el desarrollo de la humanidad no lo hizo ni el sedentarismo ni la agricultura, sino el comercio y el intercambio.

Y pese a todas las predicciones, el mundo no se acabó y los problemas del cambio climático se solucionaron por medio de mecanismos económicos, como se hizo con la lluvia ácida y la tensión de una guerra nuclear.

El 2031 no es un año normal. En Colombia, el régimen de prima media tiene el presupuesto del país apretado, es el primer año del presidente electo el año anterior (o el comienzo de su segundo periodo), nuestra tasa de crecimiento poblacional es inferior a 1 por ciento; la inflación es menor del 3 por ciento debido a que, después de 3 revisiones del IPC, el componente de alimentos se ha reducido del 30 al 18 por ciento, puesto que compramos mucho más que comida y de muchos más países que antes, y el precio de los alimentos es altamente variable por los cambios climáticos y su uso como refugio financiero.

La bancarización ha permitido mayor agilidad en los procesos comerciales, pero ha sido el proceso logístico y de domicilios el que ha logrado mayores eficiencias en el sistema, fundamentado en un crecimiento en las compras en línea.

Hoy, en el 2031, el consumidor es el rey, pero está regulado, porque el exceso de libertad que nos dimos nos costó serios problemas de salud, de presupuesto público y de relaciones internacionales.

El consumidor finalmente comprendió que ya no compra ni productos como sus abuelos, ni marcas como sus padres, sino experiencias por medio de las cosas que compramos, que al final son comprar ‘tiempo’ de muchas personas en un solo objeto y que pagamos por medio del pago del ‘tiempo’ que trabajamos, para al final tener más tiempo.

Hoy, en el 2031, las cosas están mejor, pero hay desempleo, el sistema de salud tiene problemas de atención, el sistema educativo está en revisión, los partidos políticos tienen luchas internas, las ciudades tienen problemas con los sistemas de transporte masivo y soluciones logísticas, y el consumo interno es el motor de la economía, que son cosas que ya conocemos y que tienen soluciones a medida que se van complicando.

Camilo Herrera Mora

Presidente de RADDAR Consumer Knowledge Group

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